If i could reach the stars, i’d pull one down for you
shine it on my heart, so you could see the truth
that this love i have inside, is everything it seems
but for now i find, it’s only in my dreams
that i can change the world
i would be the sunlight in your universe
you will think my love was really something good
baby, if i could, change the world
If i could be king, even for a day
i’d take you as my queen, i’d have it no other way
and our love will rule, in this kingdom we have made
till then i’d be a fool, wishin’ for the day
that i can change the world
i would be the sunlight in your universe
you will think my love was really something good
baby, if i could, change the world
Baby, if i could change the world
that i can change the world
i would be the sunlight in your universe
you will think my love was really something good
baby, if i could, change the world
baby, if i could change the world…
Cambiando el mundo con Eric Clapton. Algo está cambiando en mi mundo interior, y está muy bien eso. Tendría que escribir muchas cosas por estos días pero no tengo mucho tiempo y como estoy de nuevo en mi casita (en Tabio) no tengo internet permanentemente, lo cual es una forma barata de excusarme y decir que me da un poquito de “mamera” venir al café internet a escribir algo en el blog.
Ya tendré el momento de contar más y mejores cosas. Por lo pronto la música siempre es un alimento y un hilo fuerte… espero que lo disfrutes también.
Voy rompiendo un poco ese pequeño mundo en el que todos suponen vivir, develando a plazos el mío propio para empezar a nacer de nuevo.
Voy despertándome, metiéndome a esta realidad en la que existo poderosa maga, entre pinceladas de vivos colores que se descubren y se desprenden en carcajadas, de amaneceres que atardecieron todos los hoy de ayer.
Me miran todos, loca, loca, me miran, y dejo la máscara de lado para perseguir las mariposas inquietas que danzan con la risa, desnuda del miedo, sorda a la tempestad
Aquí un tema de Jimi Hendrix interpretado maravillosamente por Cassia Eller. Creo que más que el tema en sí mismo es el sentimiento que me produce, abre una ventana hacia el pasado y es algo mío que perdí en alguna parte, en algún tiempo.
Little Wing <—- es un link al tema, todavía no sé cómo añadir la pista
directamente
Hay música que funciona para mí como algún tipo de traslador (si has leído Harry Potter o visto sus películas ya sabrás de qué hablo) al que tocas y te lleva automáticamente a otro lugar, una orilla cargada de magia. Dead Can Dance con su Cantara me regala un viaje, espero que a ti también. (Gracias Mapi por llevarme hasta éste tema)
La tierra tiene un día propio, un día que poco pueden aprovechar los vendedores porque ¿qué regalo le podríamos comprar a nuestro planeta? El amor y el agradecimiento no se compran y el cuidado para con el espacio que habitamos, menos.
Me parece mentira que tengamos que darle uno sólo de los 365 días que ella se permite brindarnos ( sin pausas y sin cobro de arriendo ) para recordarnos a nosotros mismos que sin ella sólo seríamos cuerpo celestial ( lo que no estaría mal de no ser por los cargos de conciencia y de karma que arrastraríamos por haberla dejado morir, ja! )
Tierra que llama con furia
desde las entrañas
grita con la fuerza
de millares de almas
¿quién escuchará?
se mueve rápido
se sacude
se muere
nueva estrella azul
que otros verán
en sus cielos
de años luz
de distancia
grita con la fuerza
de sus pétalos
de sus bichos
de sus reptiles
¿quién recordará?
cantos líquidos
que eran torrentes
ya se vuelven hilos
la sed crece
mientras el canto
líquido ennegrecido
se adormece
la Tierra nos convoca
ríe a carcajadas
ríe y es
árbol de avenida
montaña de volcán
flor amaneciendo
besos de viento
gotas en cascada
cayendo sin avisar
el calor la consume
y a nosotros con ella
la Tierra es un grito
ahogado por el odio
la Tierra es un grito
acallado por la maldad
la Tierra es un grito
perdido en la inconciencia
Pese a todo pronóstico, mi primera semana en Cúcuta pasó, la sobreviví. Hizo calor. Hizo Mucho calor. Todavía no me aclimato del todo - mi suegro dice que para que eso ocurra deben pasar 120 días, así que todavía me faltan unos 158422356 días - pero a ratos estoy descalza o acostada en el suelo para darme el gusto de sentir las baldozas un poco más frías que mi cuerpo. He cruzado el umbral y ahora parece que ya no hay retorno porque estoy tranquila. No he salido de la casa, no hace mucha falta pero lo que extraño mucho es asomarme a la ventana y ver el verde Tabio, sentir el mínimo ruido, la tranquilidad, saber que los perros andan por ahí jugando o acostados bajo el árbol o echados de panza al sol. Extraño el aire fresco, respirar frío. Extraño el cielo azul muy azul tan cerquita de mí. Extraño los amaneceres con neblina a lo lejos, allá en las montañas de Chía, mientras acá había sol radiante. Extraño los atardeceres coloridos y las noches llenas de estrellas. Otras cosas extraño de la vida cotidiana, pero eso tiene más que ver con nuestros tiempos en familia que con el espacio.Luego de pensarlo bien me animo a hacer una despedida formal y por escrito - no es que haga falta - de algunos seres lindos que se conocí - gente linda hay en todas partes pero allá me maravilló estar cerca de tantos artistas, todos niñas y niños de corazón. Más que despedidas son agradecimientos al Universo por permitir que nos encontráramos durante un trayecto del camino. Lo que digo son pequeñeces pero sería demasiado largo de otra forma.
Así que me voy agradeciendo el llevar conmigo a Mauro, su música, sabiduría y grandeza imborrables, Yaz y sus tres chiflados, incluso un poco a VIco como extensión maravillosa de su papá; a Margarita, Juanita y el resto de su familia, que a través de las historias de Aurora pude conocer y admirar aún más; a Juan Diego, León y Mafe, que aunque compartimos poco tiempo dejaron una huella viva del tamaño del corazón de Mafe; a la “topesora” Gloria que nos trajo música y su bella sonrisa, incluso un poquito de María; a Martica y nuestro hijo adoptivo de a ratos: Nico, “Nico Cuxx”, amiguito inolvidable, hombrecito de humor negro y corazón gigante; a NauJ, duende alado (viéndolo bailar parece una libélula: batiendo alas va sonriendo mientras se busca en los ojos de su amada) que me dio unas alas de prueba mientras me decido a terminar mi etapa de crisálida; a quienes conocí a último momento o sólo vi de lejos pero que se quedaron grabados porque intuí su vuelo espléndido, porque vi sus alas: María, Irma, Diego, Lucas…. el cine, la bossa nova, los tambores…
En Tabio me reencontré con mi hermanita Ana, con mi mamá, con mi papá, con mi amiguita Claudia - fue genial danzar al ritmo de la música celta; recibimos a Carlos Andrés; conocimos, compartimos, bailamos, comimos asadito y aprendimos de nuestros amigos “oenegeístas”, con todos pero en especial con Juank y Adri, esos grandiosos seres humanos que adoro y admiro por tener la valentía y el corazón tan grande de hacer caminar el sueño de ayudar a la gente; hasta conocimos a última hora a Luis H, y lo siento amigo de siempre.
Todo fue importante, las cosas grandes como ver crecer tanto a mis lokitos, saberlos felices, ver crecer tanto a Juan, quedar embarazada - aunque no estaba para nacer ningún angelito, fue maravilloso sentirme otra vez completa, luna llena, mamá nueva, querer tanto a Juan - y las insignificantes como… qué se yo, por eso son insignificantes, ya ni las recuerdo pero sé que tuvieron su importancia.
Sólo hasta hoy me permito pensar en esto, en lo que dejamos, porque desde aquí ya no tiene mayor importancia, aquí me voy acomodando para volver a sentirme habitante de alguna parte. Ahora Tabio y Fagua quedarán como parte de otro capítulo en este minúsculo libro que es mi existencia, mientras lleno con más sonidos, más besos y más risas de mis lokitos la siguiente página que inicia.
No me des tregua, no me perdones nunca.
Hostígame en la sangre, que cada cosa cruel sea tú que vuelves.
¡No me dejes dormir, no me des paz!
Entonces ganaré mi reino,
naceré lentamente.
No me pierdas como una música fácil, no seas caricia ni guante;
tállame como un sílex, desespérame.
Guarda tu amor humano, tu sonrisa, tu pelo. Dalos.
Ven a mí con tu cólera seca de fósforo y escamas.
Grita. Vomítame arena en la boca, rómpeme las fauces.
No me importa ignorarte en pleno día,
saber que juegas cara al sol y al hombre.
Compártelo.
Yo te pido la cruel ceremonia del tajo,
lo que nadie te pide: las espinas
hasta el hueso. Arráncame esta cara infame,
oblígame a gritar al fin mi verdadero nombre.
Julio Cortázar - Salvo El Crepúsculo
Este viaje constante está lleno de giros extraños y estaciones asombrosas.
Gente hay que nos acompaña y luego se despide.
Gente hay que saluda sonriente para nunca marcharse.
Gente-Nube que adquiere formas coloridas invitándonos a nadar otro poco el cielo inmenso de la vida.
Ya voy dejando atrás mis pequeñas pecas, lo que quiere decir que Efélides descansará en algún espacio luminoso y tranquilo de mi deficiente memoria.
He aquí el encargo: Ayúdame a encontrar un nombre… “oblígame a gritar al fin mi verdadero nombre. “
Un día me decido a seguir el camino que creo me pertenece. Un día antes de abrir los ojos me despiertan infinidad de palabras agrupándose en el papel de mi memoria. Tengo que escribir, estoy segura. Luego, con los ojos bien abiertos intentando enfocar el día, ya no estoy tan segura, esto no tiene propósito, hay cosas más productivas por hacer. Lo dejo para después.
El día se brinda como debe ser. Y soy yo-mamá, yo-esposa, yo-hija, yo-trabajadora, yo-vaga. Todo el día es ésta orilla.
Pero ¿qué pasará con esas palabras arrumadas en un rincón oscuro de este parque? Perecerán, condenadas a la anorexia, a la hipoxia, a la hipotermia, al infarto, sin esperanza de reanimación.
Así que me apiado de las palabras y el trágico destino que parece esperarles aquí en este lado y las susurro en una burbuja para que el viento las deje en la otra orilla.